LA SOLIDARIDAD EN EL COOPERATIVISMO

LA SOLIDARIDAD EN EL COOPERATIVISMO – Por Luis Enrique Sedano; noviembre de 2013

La solidaridad cooperativa debe ser  producto de la reflexión,  porque implica compromiso  con una colectividad. La misma es el acto consciente individual que hace que se unan unas capacidades e intereses comunes determinados de un grupo humano, para organizar una empresa con fines de mejora social y económica.

Para que la solidaridad cooperativa aflore, es condición humana reconocer nuestros  semejantes como iguales;  pero no solamente como iguales por tener la misma condición bilógica, sino por compartir derechos y cumplir deberes al unísono, dentro del sistema del que hacemos parte.  

La solidaridad cooperativa no debe confundirse  con la solidaridad de la compasión, la de la caridad o la del altruismo, básicamente porque estas corresponden a simples sentimientos, en los que no hay compromiso mutuo; en estos, un sujeto es activo y el otro es pasivo. La solidaridad cooperativa, entonces,  implica reciprocidad entre los individuos, que debe ser expresada por unos mismos canales sociales. La solidaridad cooperativa, más allá de ser un valor, es un contrato social. 

Gracias a estas condiciones es que debemos respeto y admiración a nuestra entidad cooperativa. Pero este respeto y admiración no debe ser meramente una vanidad para airear el espíritu, sino los ingredientes  que nos lleven a ejecutar acciones positivas en favor del bien colectivo. La solidaridad cooperativa no debe ser una estrategia solamente para la  mejora social y económica de unos asociados, debe servir, también, de motor para que la nuestra sea una asociación que coopere en la estructuración solidaria de la gente de la comunidad a la que pertenece, para que reciban eficazmente el impacto social de nuestra institucionalidad, en reciprocidad con el substrato del cual se nutre nuestra cantera asociativa.